miércoles, 3 de septiembre de 2014

Disfrutar el parque/jardín Enric Miralles de Diagonal Mar en Barcelona.

En otro post escribí que cuando vives en una ciudad nueva y nacen edificios modificando su espacio, es como si a uno le nacieran raíces de referencia en ese nuevo lugar de exilio. 
Eso me pasó con el parque Diagonal Mar en Barcelona. Que fui a su inauguración en el 2002 nada menos que con un concierto gratis patrocinado por el ayuntamiento de Barcelona de Lucrecia. Cantante cubana-barcelonesa que es un referente aquí y en el resto del reino español. Ya que  canta, hace cine, televisión, escribe libros de cuentos infantiles. O sea, todo lo que no pudo desarrollar en su país natal. 
Este parque tiene una peculiaridad que me fascina; son sus macetas colgantes. Una idea absoluta y única ( no la he visto al menos en Europa visitaba por mi), además de sus aceros largos que parecen ráfagas de olas fijas o metales abandonados de una fábrica, tirados en un lago, o pasta larga de metal como le dice mi niña cuando vamos allí. Claro este parque pasó de ser un elemento estético a un elemento funcional y maravilloso donde juega no sólo mi hija, sino todos los niños del barrio y venidos de otras partes.
Este lugar es una prueba de que Barcelona no es sólo Gaudí y la arquitectura modernista del Eixample y otros barrios. Barcelona superó esta etapa con arquitectos contemporáneos o postmodernos como el malogrado Enric Miralles (1955-2000) que murió demasiado joven pero dejó esta joya jardín-parque para niñ@s como la mía que lo disfrutan, y además, se enriquecen con este derroche de arte visual en un área gratis y pública de Barcelona con wifi gratis. Donde gaviotas, patos y otras aves se encuentran con naturalidad muy cerca del mar.






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