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domingo, 23 de julio de 2017

Con Ibrahim Ferrer en Sevilla.

A veces los dioses te tocan y tienes suerte de estar en el lugar y el momento exacto.
Jamás tuve cerca a Ibrahim en Cuba. Jamás pensé poder pasarme una tarde con él del 2001, en Sevilla; antes de que actuará allí con "Buena Vista Social Club." En ese momento estaban en el top de la fama en Europa.
 Hoy miro esa casualidad, -solo viví 2 años allí- y pienso que tuve suerte.
Pues por mucho que ya había entrevistado a Compay Segundo tres años antes en su casa de la calle Salud,  Rosario Flores, Carlos Varela, Chucho Valdés en su casa en la Víbora, Jarabe de Palo,  a este sólo pude alcanzarlo lejos de Cuba. En Sevilla...
Llegué a su habitación del hotel y a pesar de que ya era millonario en libras esterlinas; me lo comentó su representante, su esposa le terminaba de planchar la camisa.
Cuando le di referencias de mi familia en Lajas, y le hice historias de allí, nos reímos mucho. Él me habló de Pacho Alonso; y cómo lo impulsaba a hacer su propia carrera.
De los grandes músicos que he estado cerca como éste, nunca he vuelto a encontrar.
Me dolió que muriera. Hay seres que no deberían...

Su belleza es la escritura de dios: Maya, mi niña, cumple 9 años.

Dante Dalighieri escribió que el amor mueve al sol y a las demás estrellas.
En cambio, no explicó ¿por qué?


Cuando mi hija nació yo estaba condicionado a su amor. Sin duda era amor, pero aún no movía las estrellas en una dirección. No decía:

¡ Papá te quiero mucho más que al mundo!!!

Luego, ese trozo de carne y vida crece. Te abraza y te hace sentir que el amor incondicional existe.
Y en la medida de su crecimiento, uno comienza a sentir en su mirada, que hay un sol en ella que mueve todas las estrellas que habitan en mi.

Es madrugada en Barcelona. Me he despertado casi a la hora que ella nació. Le he llenado la cama de globos y le he puesto entre ellos un  'perplexus ball' con 70 obtáculos como  regalo.

Hace 9 años cuando nació, el silencio en el Hospital modernista de San Pau, Pabellón de Santo Tomás donde nació, era el mismo.
Pero ahí yo no sabía que tendría un 'tresor ' de amor creciendo nueve años seguidos.

Ayer una amiga yendo de Tokio a Taipei sacó una foto del Monte Fuji no nevado, y me gustó. El amor es así.